La privatización de las cocinas provoca el conflicto en los hospitales públicos

La rama sanitaria del sindicato Intersindical ha hecho una denuncia pública sobre el resultado de la privatización del servicio de hosteleria hospitalaria de la Conselleria de Sanitat :

La distribución de las bandejas con la comida a los pacientes por parte de las auxiliares de enfermería, podría constituir una cesión ilegal de trabajadores en la empresa privada.

El origen del problema radica en que la persona encargada de la redacción del pliego de condiciones para la privatización de la gestión de las cocinas de los hospitales públicos, no conocía muy bien el funcionamiento de este servicio y las implicaciones del personal de otros servicios. En cualquier caso, nadie le advirtió de la contradicción en la que estaba incurriendo.

El caso es que el mencionado pliego de condiciones establece, que es una función de la empresa y su personal la distribución de las bandejas con la comida a los pacientes ingresados en las plantas. Esta función ha sido atribuida tradicionalmente a los auxiliares de enfermería, tanto porque así lo establece el marco legal, donde específicamente reconoce la responsabilidad de este personal en la distribución de la comida, como la jurisprudencia del TSJ, que se ha pronunciado sobre esta misma cuestión. Ahora bien, no sólo es un problema de aplicación de la legalidad, es una tema de racionalidad y de seguridad de los usuarios, ya que los y las auxiliares de enfermería, como personal sanitario, conocen las particularidades de cada paciente y están preparados para identificar y actuar ante las consecuencias que se derivan para su alimentación; una preparación que no tiene el personal de cocina.

Esta contradicción entre el pliego de condiciones y la práctica cotidiana en el funcionamiento de los centros sanitarios, ha generado el desconcierto entre el personal de cocina y auxiliares de enfermería, porque ahora ya no está claro a quién, formalmente, le corresponde realizar esta tarea y, mientras tanto, la administración, que ha tirado la primera piedra, esconde la mano y guarda silencio sobre la problemática.

Si la distribución de la comida la hace el personal de cocina podríamos encontrarnos con problemas de intrusismo profesional por invasión de competencias de las auxiliares de enfermería y, por otra parte, se incrementaría el riesgo de disfunciones en la adecuación entre la comida y las necesidades de cada persona ingresada. Por otra parte, si es el personal auxiliar de enfermería que realiza la tarea, como lo vienen haciendo hasta ahora, estaríamos ante una cesión ilegal de trabajadores en la empresa privada , ya que personal estatutario , público, estaría haciendo funciones de la empresa concesionaria por las que recibe dinero público. Los ciudadanos pagarían dos veces por una misma función.

Para Intersindical Salud, en primer lugar, está claro que la función corresponde a las auxiliares de enfermería y, por tanto, la responsabilidad de la Consellería es garantizar que haya una adecuación de las plantillas a la carga de trabajo de este colectivo. Consideramos que el trabajo de las auxiliares de enfermería, por su formación, es esencial para el buen funcionamiento de los hospitales y no pueden ser sustituidas por personal no cualificado. Por tanto, no podemos renunciar a una parte de su ámbito de actuación, ni a su carácter de empleados públicos ; dos aspectos que redunden en su integridad y prestigio como colectivo profesional.

En segundo lugar, queda constatado el error en el pliego de condiciones, con lo cual debería procederse a su modificación y, en su caso, a la revisión de las contraprestaciones económicas que recibe la empresa concesionaria.

Por último, y lo que es más grave, se ha hecho patente una vez más la improvisación y la incompetencia de esta Administración en la gestión de la sanidad pública, así como la poca capacidad de respuesta para la solución inmediata de los conflictos. Una valoración generosa, porque pensamos que el silencio de la Consellería es por incompetencia y no deliberado, para mantener el estatus y los privilegios de las empresas que gestionan las cocinas.

Intersindical Salud exige al Conseller que asuma su responsabilidad y se pronuncie explícitamente sobre el problema y la articulación de las medidas oportunas para aclarar el conflicto de competencias y el conflicto entre el personal. No es de recibo que sus errores alteren el normal funcionamiento de los centros sanitarios y que no intervengan para solucionar sus propias deficiencias.

Hasta aqui la opinión de Intersindical. Pero es que no es solo que no sepan en que trabajan y que funciones realizan los trabajadores de la ‘empresa’ que gestionan, es que las consecuencias las hemos de pagar todos, ya que el arreglo del desaguisado nos costará, con seguridad, mucho dinero al requerir cambiar las condiciones del contrato.

La privatización del sistema publico de salud ha fracasado en Madrid por las movilizaciones de los trabajadores, el apoyo de parte de la población y las dificultades legales, pero en Valencia continúa. Los rumores indican que el hospital de Liria, construido pero vacío, solo será rentable para quien se quede la concesión si se cierra otro hospital cercano y público que le puede hacer la competencia, el Arnau de Vilanova. Así que si se cumplen los malos augurios pronto veremos como se desmonta el sistema público de salud un poco mas, pieza a pieza, empeorando las condiciones de los trabajadores, empeorando los servicios de salud ofrecidos a los ciudadanos, pero mejorando la cuenta de resultados de las empresas que ganan dinero cuando la gente está enferma.

La privatización sanitaria en la que convive un sistema público con otro privado está viciada desde el principio porque los enfermos ‘caros’ que requieren tratamentos largos o muy tecnificados ( tumores, transplantes, enfermedades raras… ) son derivados al sistema público y los ‘rentables’ como las operaciones rápidas sin ingreso son gestionadas por el privado. Esa segregación permite a la privada ganar dinero pero a costa de seleccionar los pacientes con criterios economicistas y no con criterios de salud.

Las ventajas que la gente busca en la sanidad privada como rapidez en la asistencia, elección de facultativos y centros a discreción, ausencia de espera para acceder a especialidades, atención exclusiva, servicios exclusivos, contar con una cartera de centros y especialistas reconocidos, todas esas ventajas son ventajas comparativas. Solo existen si hay un sistema peor, mas lento, con mas lista de espera, sin exclusividades, con falta de servicios, de forma que lo privado sea visto como ‘pago un seguro pero vale la pena’.

Esa es la razón de la privatización. Su principio y su fin. Empeoran el sistema público de salud, sus prestaciones, las condiciones de sus trabajadores, aumentan a proposito las lista de espera, cierran plantas de hospital, disminuyen las plantillas de los servicios de limpieza, el servicio de cocina, el mantenimiento, etc y todos detectarán lo malo que es sistema publico , aunque al paciente se le haya hecho un trasplante de higado que le haya salvado la vida por la cuarta parte de dinero de lo que cuesta en un sistema totalmente privado como el de EEUU.

Algunos ejemplos en la prensa:

Un hospital público admite que sirvió comida deficiente a una paciente oncológica en Murcia

Hospital de Burgos: el gran negocio de la sanidad privatizada

La venta de historiales clínicos, la guinda de la privatización sanitaria

“Nosotros hemos demostrado que el modelo público es más barato, así que si alguien dice que por esta decisión hay que meter la tijera, nos estará intentando engañar, y habrá que decirlo”.

Hacinamiento e indignación tras seis días de colapso en el Hospital de Bellvitge ( pese a que el centro dispone de 100 camas cerradas al uso )

Ahora ya sabemos porque La Conselleria de Sanitat elimina ciertas categorías profesionales. No es porque no existan es porque no tienen ni idea del trabajo que realizan.